El tren de la vida

25 de Mayo de 2020

Quién nos iba a decir que íbamos a anhelar organizar viajes y complacernos de la naturaleza en compañía de nuestros seres queridos, que nos llevarán a destinos desconocidos para calmar nuestra curiosidad y aliviar la desgana de lo cotidiano, tal y como reflexionaba nuestra abuela hace 7 años. 

Al  incorporarlos en nuestras vidas como un hábito más, quizás, nos hemos olvidado de la hermosa dicha que era disfrutar de esa libertad tan placentera con sus variadas e increíbles facilidades y ofertas que en algunas ocasiones hasta nos abrumaban a la hora de decidirnos.

¿Es probable que lo que nos está pasando, sea un modo de reconciliarnos con el mundo para afinar nuestra consciencia y recuperar la capacidad de apreciar y dar valor a cada movimiento que nuestra insatisfacción nos ha hecho sentir algunas veces, como unos desafortunados?

¡Qué bueno sería que el Covid 19 nos esté despertando las ganas de sorprendernos con las cosas que nos suceden por muy pequeñas y sencillas que parezcan, sintiendo un profundo agradecimiento al recibirlas! Familia C.30

 

24 de Febrero de 2013

Me agrada recordar aquel monstruo de hierro descabelladamente ruidoso, con su máquina de vapor despidiendo carbonilla.

¿Quién no desearía subirse en ese tren para que nos llevara a destinos desconocidos donde podríamos calmar nuestra curiosidad y aliviar la desgana por lo cotidiano?

Sería maravilloso soñar que vamos parando en cada estación respondiendo al atractivo de nombres exóticos. Y aceptaríamos la invitación a apearnos para disfrutar de la compañía de sus gentes.

Es tentador pensar en ese viaje que hasta por el aroma de la máquina nos hace regresar a la infancia cuando íbamos de viaje con nuestros padres.

Me fijaba en los viajeros que esperaban en el andén y me preguntaba cómo sería cada persona, qué problemas le ocupaban, según que su rostro expresara felicidad o tristeza.

¿ Cómo puede ser que aspirar un aroma traiga recuerdos del pasado y se vuelva a vivir la extraña sensación de los sueños fulminantes de la adolescencia? Es como ese frasco vacío de perfume que al destaparlo, nos hace revivir recuerdos del pasado.

Mientras, tenemos que volver a las tareas cotidianas y a través de los párpados cerrados, vivimos el puro sentido de lo que parecía olvidado. C.13

 

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